Las personas de Astigarraga Kit Line son el verdadero motor de una empresa industrial que ha hecho de la cercanía, la honestidad, la confianza y el trato humano su principal seña de identidad. Desde el primer momento en que se cruza la puerta, se percibe que aquí no solo se fabrican muebles de madera, sino que se construyen relaciones sólidas y una forma de trabajar compartida.

La energía que se respira en las plantas de fabricación

En Astigarraga Kit Line, lo primero que sorprende no es el olor a madera recién cortada ni el sonido constante de las máquinas. Lo primero que se percibe es el buen ambiente y la energía de un equipo al que le gusta lo que hace. En esta fábrica de caballetes y muebles ecológicos de madera maciza de pino, cada pieza que sale adelante no es solo un producto, sino el reflejo del trabajo, el esfuerzo y la implicación de las personas que hay detrás.

Aitor Gil, responsable de Recursos Humanos de Astigarraga Kit Line -le gusta más “responsable de personas”– , recuerda que cuando llegó a la empresa, ahora hace 7 años, lo que más le impactó fue “la confianza que había en el grupo, la cercanía entre personas que con 30 años de trayectoria en la empresa, otras que apenas llevaban dos y la propia dirección, todos remando en la misma dirección”. Esa sensación, señala, contrastaba con otros entornos más fríos que había conocido anteriormente.

Aitor Gil, responsable de Recursos Humanos de Astigarraga Kit Line, presentando la empresa a un grupo de estudiantes de la comarca.

Personas que construyen más que muebles

En Astigarraga Kit Line, el valor está en las personas que hacen posible el día a día. Desde quienes seleccionan los bosques y convierten los troncos en tablas en la serrería, pasando por las personas que trabajan en las plantas de fabricación de caballetes y estanterías, hasta los equipos comerciales y de oficina. Todos forman parte de un mismo proyecto, basado en la confianza y en la ilusión por hacer bien las cosas.

Ese sentimiento de pertenencia se refleja en gestos sencillos pero muy significativos. Aitor Gil destaca que muchas iniciativas no nacen desde la dirección, sino desde el propio taller. Es el caso, por ejemplo, de la ropa de ciclismo corporativa o de la participación en carreras de empresas, propuestas impulsadas por los propios trabajadores porque “la gente se siente parte de la empresa y orgullosa de trabajar aquí, hasta el punto de llevar una camiseta de la empresa un domingo por la mañana”.

Tradiciones que refuerzan la cultura de empresa

Las personas de Astigarraga Kit Line mantienen vivas tradiciones que refuerzan el buen ambiente y la cohesión interna. En la planta de producción de mobiliario, desde hace años, el último jueves de cada mes todo el equipo se reúne para comer junto. Para Aitor, este tipo de prácticas son un claro indicativo del buen clima que se vive en el día a día.

Al tratarse de una empresa familiar, ese carácter cercano se traslada también al trato con las personas. Aunque reconoce que hay también algún momento de tensión, Aitor afirma que en un grupo de más de 115 personas “nadie tiene reparo en plantear un problema”, porque se ha construido una base sólida de confianza.

Escuchar para cuidar a las personas

Cuidar a las personas no es un discurso, sino una práctica constante. Desde la empresa se procura escuchar activamente a la plantilla y compartir los proyectos antes de ponerlos en marcha, evitando imponer decisiones de forma unilateral. En este contexto ha surgido Hobetzen, un proyecto pensado para que los responsables de sección mantengan reuniones individuales con cada trabajador, con el único objetivo de escuchar.

Estas conversaciones permitirán conocer cómo se siente cada persona, qué aspectos mejoraría, qué se está haciendo bien y qué se debería cambiar. No es casualidad que este programa esté especialmente dirigido a los talleres, donde trabaja cerca del 80 % de la plantilla. Tal y como explica Aitor, se trata de “atender de verdad a lo que las personas necesitan”.

Formación, prevención y desarrollo

De esas sesiones de escucha surgen también iniciativas concretas. Cuando se detecta una necesidad formativa, por ejemplo en seguridad y prevención, la empresa actúa. Recientemente se ha impartido un curso de primeros auxilios, una muestra más de que el bienestar de las personas forma parte de la cultura diaria.

Para Astigarraga Kit Line, lo importante es cuidar y tratar bien a quienes hacen posible el proyecto. Esa forma de hacer, construida durante muchos años, es uno de los principales valores que se quieren preservar.

El reto del relevo generacional

La empresa se encuentra inmersa en un importante cambio generacional. Aproximadamente la mitad de la plantilla tiene menos de cinco años de antigüedad y cada año se producen varias jubilaciones. A ello se suma el crecimiento del grupo y la creación de una nueva enpresa, como la serrería Gure Zura.

Ante este escenario, “el mayor reto es mantener la cultura y los valores que han llevado a Astigarraga Kit Line a ser lo que es hoy”.  Aitor insiste en que “no se trata de convencer a las nuevas incorporaciones, sino de lograr que sientan esa forma de trabajar basada en la confianza, la ilusión y el proyecto compartido”.

Diversidad en una empresa industrial

Otro dato que define a las personas de Astigarraga Kit Line es la diversidad. De las 115 personas que forman la plantilla, aproximadamente la mitad son mujeres. “Aunque en oficinas esta proporción es elevada, también en las plantas de fabricación el porcentaje se acerca al 50 %, una cifra poco habitual en el sector industrial”.

Un mensaje de gratitud y futuro

A las puertas de la Navidad, Astigarraga Kit Line mira atrás para agradecer el esfuerzo, la implicación y el compromiso de su equipo. Porque más allá de la madera y de la maquinaria, el verdadero valor de la empresa reside en las personas que, día a día, fabrican confianza y construyen un proyecto común con ilusión.

Por ello, queremos expresar nuestro orgullo por el equipo humano que forma parte de la empresa y agradecer su compromiso y dedicación. El mensaje es claro: lo que hace especial a Astigarraga Kit Line no es solo lo que construye, sino quiénes lo construyen.

A todas ellas, así como a todos los que nos acompañáis y confiáis en nosotros, os deseamos una feliz Navidad y un próspero 2026.